Con el Domingo de Ramos arranca la Semana Santa │

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La Semana Santa en México, marcada por los rasgos prehispánicos que la convierten en una festividad de profundo sincretismo religioso

Aunque la Semana Santa en México es una herencia española, que data de la época de la conquista, la celebración religiosa integra antecedentes y rasgos culturales prehispánicos que la convierten en una festividad de profundo sincretismo religioso.

«Cuando los evangelizadores españoles llegaron a tierras mexicanas comenzó su campaña de proselitismo a favor de la religión cristiana y al mismo tiempo trataron de derrocar cualquier indicio de las religiones de los pueblos originarios», dijo a Efe la investigadora Sonia Iglesias y Cabrera.

En muchas ocasiones este hecho dio lugar a un sincretismo religioso, como es el caso de la Virgen de Guadalupe y la diosa mexica Tonantzin», añadió.

De tal manera que en la celebración de Semana Santa en este país, que arranca mañana con el Domingo de Ramos, se pueden encontrar «muchos rasgos culturales prehispánicos» incluidos en la festividad. 
Según Iglesias y Cabrera, este hallazgo se da sobre todo en los estados mexicanos donde se celebran las festividades de los viernes de Cuaresma.

La autora del libro «La Semana Santa en México. Con la muerte en la cruz» (2002) señaló como ejemplo a los zapotecos de Oaxaca, los mayos de Sonora y los tlapanecos de Guerrero, entre otros grupos que tienen «la organización religiosa, la comida, las danzas y el empleo de instrumentos de origen prehispánico».

Explicó que muchos elementos generales de las festividades de Semana Santa de nuestros días ya estaban presentes desde el México antiguo.

Entre ellos están las danzas, la música, las procesiones, personificaciones de dioses, imágenes sacras, sacrificios, instauración del fuego ceremonial, bendición de semillas, utilización de agua purificadora, comida ritual, ayuno y bebida ritual «que se sincretizaron con los rasgos culturales propios de la religión católica».

Fuente: Debate

La también autora de los libros «Las Fiestas tradicionales de México» (2009) y «Navidades mexicanas» (2012) explicó que en este país las fiestas tradicionales más importantes se agrupan en tres categorías: las que comprenden los ciclos de la Natividad de Cristo y su Pasión y Muerte; la fiesta de Día de Muertos, el Día de Corpus Christi, el Día de la Santa Cruz y la Bendición de los Animalitos.

En la segunda categoría están las festividades y peregrinaciones que tienen lugar en los santuarios relevantes del país como son Los Remedios y Chalma (Estado de México), Talpa y Zapopan (Jalisco) y la Basílica de Guadalupe (Ciudad de México).

Mientras que en la tercera categoría están las fiestas dedicadas a los santos patronos de las ciudades, pueblos y barrios del país.

Iglesias y Cabrera recordó que la primera fiesta patronal que tuvo lugar en la Nueva España fue «El Paseo del Pendón» para conmemorar la conquista, acto que consideró que responde a causas «francamente nefastas» para las culturas originales de México.

Pero no por ello la fiesta deja de ser importante, en tanto que constituye el antecedente testimonial e histórico de las fiestas tradicionales, fundamentales en la cultura popular mexicana», apuntó.

Señaló que del «Paseo del Pendón» (el estandarte que llevaba Hernán Cortés durante batalla en Tenochtitlan) «pocos recuerdos se tienen ya».

Pero algunos testimonios que encontró en investigaciones señalaron que la fiesta se celebraba en la Iglesia de San Hipólito, en el Centro Histórico de Ciudad de México y se hacía «para conmemorar el día de la victoria hispana sobre los mexicas el 13 de agosto de 1521, celebración que marcaría posteriores fiestas tradicionales.

Acerca del papel que desempeñaron las representaciones teatrales que los españoles utilizaron para introducir la religión católica en los indígenas, Iglesias y Cabrera señaló que el Viernes Santo en muchos municipios del país se representa la Pasión de Cristo y esto forma parte «de las expresiones del teatro popular religioso».

La autora apuntó que el origen de dichas representaciones se remonta a los tiempos en que 12 frailes franciscanos evangelizadores, quienes llegaron con los conquistadores españoles, «se dieron a la tarea de implantar el teatro religioso medieval».

Esto como parte de sus instrumentos ideologizantes y para destruir la religión de los indios».

Explicó que los clérigos organizaron la representación de «pasos», forma teatral de corta duración, de tres o cuatro personajes que se escenificaba el día del Santo Entierro, y se acompañaba de música y danza. 
Iglesias y Cabrera recordó que uno de los primeros «pasos» escenificado en tierras mexicanas se llamó «El Auto de la Pasión de Cuernavaca», presentado entre los años de 1525 y 1540.

Mientras que a finales del siglo XVI, fray Francisco de Gamboa representaba los viernes de Cuaresma en la Capilla de San José de los Naturales de la capital mexicana los «Pasos de la Pasión». 

Actualmente, las representaciones de la Pasión de Cristo se escenifican prácticamente en todos los estados de México, entre las que destacan, por su número y belleza, las de Campeche, Chiapas, Estado de México, Distrito Federal, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí.

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