Los cadáveres políticos de Rosarito

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Por Conrado Osuna

Con la instalación del Consejo Local del Instituto Nacional Electoral [INE] se dio inicio formal de las actividades del proceso electoral del 2018 en Baja California. Será pues, el órgano encargado de preparar, organizar y ejecutar las elecciones presidenciales, además de que se elegirán a los integrantes de las Cámaras de Diputados y Senadores.

Así, muchos de los cadáveres políticos y otros que se encuentran en la orfandad pretenderán revivir de la ultratumba del ostracismo en que se encuentran porque ya cumplieron su ciclo en la función pública, agotaron su capital político, o bien cuentan con el rechazo de la población rosaritense al no cumplir con las expectativas de confianza que generaron en ella.

El caso más emblemático es el del dos veces alcalde y reconocido “cacique pueblerino”, Hugo Torres Chaberts, que una vez cumplida su última responsabilidad como presidente municipal del municipio se refugió en el búnker de su hotel, desde donde maniobró ante la dirigencia nacional del #PRI hasta lograr la imposición de su hija Laura Torres Ramírez, como candidata a la alcaldía en las pasadas elecciones locales.

Con todo y la asesoría y la coordinación de su campaña de un político experimentado como Carlos Barboza Castillo, ex regidor, ex dirigente municipal del tricolor en Tijuana y ex diputado local, su derrota fue estrepitosa y en la que pesó mucho la estructura administrativa del gobierno estatal panista que apoyó con todo a la candidata panista Mirna Rincón Vargas, que ganó de calle.

También influyó mucho que haya sido derrotada la contra campaña que emprendió en su contra la entonces diputada federal priista Mayra Robles Aguirre, que dividió y enfrentó a las lideresas de colonias, transportistas y los dirigentes de diferentes organizaciones populares para que no votaran por ella.

Ahora a la exlegisladora priista rosaritense se le ha incluido en una lista que se envió al Comité Ejecutivo Nacional del PRI, como posible candidata, otra vez, como si no hubiese otros buenos prospecto en las filas priista en donde ya nadie sabe quiénes realmente tienen las riendas del control de lo que queda de ese partido en el municipio.

El ex dirigente del comité municipal, Antonio Serret Rodríguez, luego de que concluyó su gestión como regidor en la desastrosa administración de Javier Robles Aguirre (corrupción, nepotismo, falta de obras, inseguridad pública y carencias de servicios), no dejó de vivir del presupuesto, ahora del Poder Legislativo.

De la mano de su padrino político de toda la vida, Fernando Castro Trenti, primero en la Legislatura anterior se incorporó en la nómina del Congreso del Estado cuando el presidente de la Junta de Coordinación Política era el diputado René Adrián Mendívil Acosta. Ahora está bajo las órdenes de la diputada mexicalense Patricia Ríos, como encargado de un módulo de gestión social.

Para otros políticos su futuro es más incierto dentro de un PRI que se encuentra en una situación de abandono luego de su pasada derrota electoral. Tal es el caso del propio ex alcalde Javier Robles Aguirre, el de su tío, el inefable Mauricio “El Guicho” Aguirre, el ex síndico con Hugo Torres, Arístides Valdezpino Arévalo, Carlos Romero, el dirigente sindical de los trabajadores electricistas, el derrotado ex candidato a la alcaldía, Enrique Esquivel Haroz, entre otros tantos más que “ni fu ni fa”.

Tal es el caso también del empresario ensenadense Juan Loperena, otra de las víctimas más conocidas del “castrotrentismo”, a quien una y otra vez se le prometió (y se la jugó varias veces como precandidato) para la alcaldía de Playas de Rosarito y no le cumplieron con todo y la gran cantidad de dinero que le metió a sus inútiles pre campañas. Y como dice la canción de la Puerta de Alcahalá, “ahí está, ahí está”.

Mención aparte de otros que están en espera de su resurrección política de cara a las elecciones del 2018, es la situación de orfandad política en que se encuentra Javier Hernández Tovalín (otra víctima más del castrotrentismo), quien luego de una larga militancia dejó las filas del PRI, cuando abrió los ojos y se dio cuenta que en ese partido no existe la democracia, ni con adjetivos.

Como un auténtico “chapulín” se brincó al Movimiento Ciudadano, deslumbrado por el triunfo que obtuvo Jaime Rodríguez (El Bronco) como candidato a la gubernatura en Nuevo León, quien ha resultado toda una decepción porque no has podido gobernar a su Estado y ya quiere ser también candidato independiente a la Presidencia de la República.

Por cierto, el regidor que tanto impulsó en el actual Ayuntamiento, Mario Hernández, resultó toda una decepción por su protagonismo político estéril y por la línea de confrontación personal que mantiene con la al alcaldesa Mirna Rincón. Como representante popular solo ha servido…pero a sus intereses personales y cada vez que algún medio de comunicación se ocupa de su persona es para criticarlo.

Para otros políticos oportunistas ahora en receso es el patético caso de Fernando Serrano García quien luego de muchos años de militar en el PAN, más por conveniencia que por convicción, decidió renunciar a ese partido, del que fue candidato a la alcaldía, a una diputación, lo dirigió, fungió como secretario general de Gobierno en la administración del beodo ex alcalde Silvano Abarca         Macklis y fue anteriormente un cuestionado director de Seguridad Pública en el desgobierno de Luís Enrique Díaz Félix, otro de los cadáveres políticos rosaritenses, igual que el otro expresidente municipal panista, Antonio Macías Garay.

Según su proyecto político personal, pronto se incorporará a Morena para ser candidato a la diputación federal en el 2018, lo que le podría servir de “trampolín” para la alcaldía en el 2019, pero su sueño guajiro podría truncársele otra vez si no llega a ponerse de acuerdo con el dueño de Morena en Baja California, Jaime Bonilla Valdez.

El número de cadáveres políticos en Playas de Rosarito podría incrementarse al término de la cuestionada gestión del gobernador del Estado, Francisco Vega, si es que no es objeto de una feroz persecución política en caso de que no ganara la Presidencia de la República el Frente Nacional Democrático conformado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Y esa lista aparecería el actual coordinador de los diputados panistas en la actual Legislatura, Ignacio García Dworak, la diputada federal Jackie Nava, el mismo Silvano Abarca y otras rémoras del panismo.

 

 

 

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